martes, 7 de agosto de 2012

10 factores de la felicidad comprobados por la ciencia y el budismo. 

buda.jpg
 El ser humano es hedonista por naturaleza. Siempre está en la búsqueda de cómo ser feliz  y parecería que está obsesionado con ello. De hecho, puede llegar a extremos ridículos para conseguirla.

Con frecuencia salen a la luz estudios hechos por científicos sobre los factores que determinan nuestra felicidad. Incluso personalidades como Matthieu Ricard se han sometido a estudios para tratar de encontrar qué es lo que le da sentido a nuestra existencia.

Por lo regular la ciencia y el budismo convergen en los mismos puntos, debido a que el enfoque humanista y de sentido común del dharma nos lleva de la mano a erradicar el sufrimiento.

Aquí va una lista de 10 factores para la felicidad en los que coinciden la ciencia y el budismo.

 

1. Generosidad

“Al dar no sólo encontramos riqueza en esta vida, sino que logramos el punto más alto de prosperidad en la iluminación. Por eso tenemos que practicar la generosidad“; dice el Dalai Lama
En budismo, el concepto de dar desinteresadamente se llama dana y existen una cantidad indefinida de libros al respecto que plantean que el camino seguro a la felicidad.  Cuando damos de corazón y sin esperar retribución, dejamos el yo/ego de lado para poner nuestra atención en la necesidad de otros.
El estudio de Elizabeth Dunn, de la Universidad de British Columbia, marca que cuando hacemos al altruismo parte de nuestras vidas y gastamos dinero en otras personas, somos más felices que aquellos que sólo gastan en sí mismos.

 

2. Vivir en el momento

“Los participantes de un estudio que se tomaron el tiempo para disfrutar las acciones cotidianas, que normalmente realizaban con prisa, o que pensaron en los momentos agradables del día; mostraron un incremento significativo en su felicidad y en reducción de depresión.”
Una de las enseñanzas del budismo es simplemente vivir en el presente, con atención consciente. Esto funciona porque no vivimos en los recuerdos ni preocupándonos por el futuro.

 

3. Evitar las comparaciones

“Compararnos con otros, daña nuestra felicidad y autoestima. Por el contrario, tomar en cuenta nuestros logros personales nos lleva a una mayor satisfacción.”
Uno de los motivos más grandes de la infelicidad son las comparaciones. Vivimos evaluando a los demás y luego medimos esas observaciones contra nosotros mismos. Esto resulta en celos, envidia, avaricia y sentimientos de inferioridad o, peor aun, de superioridad.  Si sólo nos enfocamos en nuestros logros y vivimos contentos con lo que tenemos, daremos un paso más hacia la felicidad.

 

4. Dar la importancia correcta al dinero

“Entre más buscamos la satisfacción a los bienes materiales, menos la encontramos. Las personas que ponen el dinero hasta arriba de su lista de prioridades, tienen más riesgo de sufrir depresión, ansiedad y baja autoestima”; dice el investigador Richard Ryan.
El dinero es un bien muy importante. No podemos estar sin él porque necesitamos comer, vestir y un techo bajo el cual dormir. El problema es que nuestra cultura se nos enseña a pasar por encima de quien sea para conseguirlo y mantenerlo. ¿Cuántas personas mega avaras conoces? ¿Son en verdad felices?
Lo que el budismo nos enseña es a darle la importancia correcta y tenerlo sin apegos, usándolo para ser generosos con los demás.

 

5. Tener metas significativas

El profesor de Harvard Tal Ben-Shahar dice que “la felicidad reside en la intersección entre el placer y el significado.”
Todos buscamos ser felices en la vida. Sin embargo el concepto de felicidad está diluido porque para nuestra sociedad la felicidad es igual a dinero y bienes.  Entonces una gran parte de las personas trazan como meta de vida tener más cosas para sentirse seguros y plenos.  ¿Pero y si la felicidad no es lo que en verdad creemos? ¿Por qué las personas que dedican su vida a ayudar a los demás son más felices?
Tener metas con profundidad emocional y espiritual es mucho más valioso que millones en inversiones.
Por supuesto, encontrar el punto medio entre metas materiales y emocionales es lo mejor.

 

6. Tomar las riendas

La felicidad en el trabajo depende en qué tanta iniciativa tomes.
La investigadora Amy Wrzesniewski dice que “cuando expresas creatividad, ayudas a otros, sugieres mejorías o realizas actividades adicionales en el trabajo; hacemos nuestra labor más gratificante y nos sentimos más en control.” La enseñanza budista sobre el trabajo se llama Medio de Vida Correcta y nos impulsa a ganarnos la vida de forma ética y constructiva.
Al trabajar contentos y seguros de lo que somos, sin preocuparnos del futuro, es más fácil ser creativos y dirigir a nuestro equipo a cumplir los objetivos planteados. Tener iniciativa para terminar con nuestra lista de pendientes, sin aplazar nada, acaba con el estrés y nos hace sentir completos aunque el trabajo en sí no nos guste.

 

7. Atesorar la amistad y la familia

“No sólo necesitamos relaciones. Necesitamos relaciones cercanas.”
A pesar de impulsar a sus monjes a dejar el hogar para estudiar de tiempo completo, el Buda atesoraba la relación que sus estudiantes tenían entre sí. En nuestros tiempos esto ha cambiado y toda la comunidad budista que se congrega en un lugar es llamada sangha, que es una de las Tres Gemas del budismo.
Los valores que mantienen unida a la familia y a los amigos son la generosidad, habla amable, ayuda mutua y unión en los eventos adversos.  El cultivo de estos destruye el egoísmo y la depresión.

 

8. Ver la vida por el lado amable

Los investigadores Ed Diener y Robert Biswas-Diener dicen que “la gente feliz ve las posibilidades, las oportunidades y el éxito. Son optimistas cuando piensan en el futuro. Cuando  recuerdan el pasado, saborean los puntos agradables.”
El budismo no nos alienta a tener esperanza o sentidos falsos de positivismo. Todo lo contrario. Es una doctrina muy dura y objetiva, pero por esa razón nos da herramientas para ver las cosas como son.
Cuando vemos la vida sin apegos, nuestra imaginación deja de fabricar fantasías siniestras sobre el futuro y acepta el pasado tal como es, sin juzgar lo bueno o malo. Nos es posible observar todas las opciones que se abren y las posibles soluciones a los problemas.  Se respira con menos peso en el pecho, sin caer en el cliché del optimismo hipócrita.

 

 9. Ser agradecidos

El autor Robert Emmons dice que “la gente que lleva diarios de gratitud de forma semanal son más sanas, más optimistas y logran más progreso hacia sus metas personales“.
Para el Buda uno de los factores que nos protegen del sufrimiento es la gratitud; porque entendemos que nos somos nada sin los demás, apreciamos lo que somos y tenemos y no nos cegamos ante la necesidad ajena.  También es importante decir que una persona agradecida (pero EN SERIO agradecida) tiene menos posibilidad de caer en depresión o en presunciones vacías.  Saber decir gracias nos da cimientos de realidad en la cual basar nuestra felicidad.

 

10. Hacer ejercicio

Un estudio de la Universidad de Duke nos dice que el ejercicio es tan efectivo como los medicamentos para tratar la depresión, sin tener efectos secundarios.
En las enseñanzas dejadas por el Buda no hay nada relacionado con el ejercicio. Esto es debido a que en ese tiempo, más de 2,500 años en el pasado, la gente caminaba para transportarse y no habían los índices de obesidad que tenemos al día de hoy.
Sin embargo, muchos años después de la muerte del Buda, en las escuelas Shaolin, Chan y Zen; ahora se impulsa a las personas a cultivar el cuerpo tanto como la mente.  El budismo es el camino de en medio y es nuestra responsabilidad encontrar el punto justo entre sentarse por horas y tener un cuerpo entrenado.
Digamos que no nos sirve de nada ser intelectuales eméritos si tenemos un cuerpo propenso a enfermedades.

Y ahí lo tienen. hemos visto los puntos en los que budismo y ciencia convergen, llegando a encuentros muy afortunados para dar claridad en lo que nos hace felices.

¿Qué opinan? ¿Creen que la lista está incompleta?

1 comentario: